Un señor compró una prenda erótica para su esposa. Le costó 200 pesos.
Ella al verlo no le gusto mucho y pensó:
- Está tan transparente que él no podrá notar que no lo traigo puesto. Si la devuelvo puedo quedarme con el dinero.
Esa noche, en la penumbra de la alcoba, la mujer se presentó sin nada encima ante su esposo.
- ¿Cómo me queda el vestido amor? -le preguntó coqueta.
- ¡Carajo! -exclama él con disgusto-. ¡Por lo que costo lo hubieran planchado antes!
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