Traigame una cañita
Un señor llega a un bar y le dice al camarero:
- ¡Jefe, tráigame una "cañita"!
- Señor, yo le pongo a usted lo que me pida, pero haga el favor de no llamarme jefe, porque usted ni es mi empleado, ni trabaja aquí.
- Bueno, amigo, no se enfade que no hay para tanto.
- Caballero, con el debido respeto, he de rogarle que tampoco me llame amigo, pues usted y yo es la primera vez que nos vemos.
Servida la caña y cuando el cliente se la ha bebido, se dirige de nuevo al camarero y le dice:
- ¡Maestro, lléneme la caña, por favor!
- He de rogarle, que cuando se dirija a mí me llame camarero o barman, pero no maestro, pues esa no es mi profesión.
- ¡Caray con el colega! ¡Cómo se pone!
- Señor, le ruego que, salvo que también sea usted camarero, se abstenga de llamarme colega, ya que no tenemos la misma profesión.
El cliente se bebe de un trago la caña y en voz alta le dice:
- ¡Bizco, cóbrate! ¿O también me vas a decir que no sos bizco?
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